¿Por qué mis direcciones IPv4 y IPv6 son diferentes?
La mayoría de conexiones modernas usan IPv4 e IPv6 de forma simultánea, una configuración conocida como dual stack o pila doble. Tener dos direcciones es completamente normal, así que no tienes que hacer nada.
Tu dispositivo usa el protocolo que es compatible con el sitio web que estás visitando.
Si no estás usando una VPN, puedes parar de leer aquí. El resto de esta sección explica qué pasa cuando una VPN solo protege una de las dos direcciones.
Discrepancia entre IPv4 e IPv6
Si estás conectado a una VPN y ves que la ubicación de tus direcciones IPv4 e IPv6 no coincide, tu VPN no está enrutando el tráfico IPv6 correctamente.
Dicho de otro modo, tu dirección IPv6 real y tu ubicación aún están expuestas. Cualquier sitio web o app que use IPv6 podrá saltarse tu VPN y ver tu IP real.
Es un problema que sucede más de lo que debería y es una de las cosas que evaluamos en cada uno de nuestros análisis VPN.
Cómo solucionarlo
Hay dos maneras de solucionar las fugas de IPv6 desde la propia app de la VPN, y las mejores VPN ofrecen al menos una de ellas:
Activa la protección contra fugas de IPv6, también llamado bloqueo de IPv6.
Activa la compatibilidad IPv6 si tu VPN integra esta opción.
Si tu VPN no ofrece ninguna de las dos, puedes deshabilitar el tráfico IPv6 desde la sección de ajustes de tu dispositivo. Tu conexión seguirá funcionando perfectamente solo con IPv4.
Para saber los pasos en cada plataforma, lee nuestra guía sobre cómo solucionar las fugas de IP.
Si tu dispositivo tiene una dirección IPv4 y otra IPv6, es probable que priorice IPv6. Bloquear el tráfico IPv6 evitará que esa dirección se filtre fuera del túnel VPN.
Existen diferentes opciones para ocultar tu dirección IP, pero cada una de ellas funciona de una forma distinta.
Usa una red privada virtual (VPN)
Una VPN redirige tu tráfico a través de un servidor remoto, cifrando así tu conexión. Gracias a ello, los sitios web y las apps que visitas ven la dirección del servidor en lugar de la tuya, y tu proveedor de internet solo ve que estás conectado a una VPN, pero no lo que estás haciendo.
Solo la dirección IP del servidor VPN es visible para el servidor del sitio web.
Es la opción más cómoda y práctica para la mayoría de usuarios, ya que protege todo el dispositivo en lugar de una sola app y te permite elegir el país desde el que quieres conectarte.
Ahora bien, conviene tener claras sus limitaciones. Una VPN no te hace completamente anónimo online y, al usarla, pasas de depositar tu confianza en tu proveedor de internet a tu VPN. Por eso, es fundamental revisar su política de registros y comprobar si ha sido auditada de forma independiente.
Las VPN gratuitas merecen especial cautela. Los resultados de nuestros análisis revelan que muchas de ellas filtran tus datos, inyectan rastreadores o registran tu actividad pese a asegurar lo contrario. Por eso, nuestros rankings de VPN se basan en datos verificables, no en promesas comerciales.
Una VPN tampoco te camuflará frente a servicios en los que hayas iniciado sesión: Google o Facebook seguirán sabiendo que eres tú, haya cambiado tu dirección IP o no.
Usa un proxy
Un proxy web modifica tu dirección IP, pero no cifra tu conexión, y suele configurarse a través de una aplicación concreta, como un navegador web. Por eso, todo lo que quede fuera de esa app seguirá usando tu IP real.
Los proxies son más ligeros que las VPN y, por lo general, también más rápidos, por lo que son ideales para sortear bloqueos regionales de forma puntual.
Sin embargo, no son la mejor opción si buscas proteger tu privacidad online. Tu tráfico no está cifrado y los proxies públicos gratuitos suelen estar gestionados por personas a las que probablemente no querrías confiar tus datos de navegación.
Usa Tor
Tor redirige tu tráfico a través de tres servidores gestionados por voluntarios, también llamados nodos. Ningún servidor sabe quién eres ni a dónde te diriges. Es la opción más privada si quieres ocultar tu dirección y, además, es gratuita.
El problema es que Tor es muy lento. Ver contenido de streaming y descargar archivos grandes es casi imposible, y algunos sitios web directamente bloquean el tráfico de algunos nodos de salida de Tor.
Si solo quieres usar una dirección IP diferente y no necesitas ocultar tu actividad, puedes hacer una de estas tres cosas:
Reinicia tu router. En la mayoría de conexiones domésticas, tu proveedor de internet te asignará una nueva dirección en cuestión de minutos. Rara vez se te asignará la misma.
Cambia a datos móviles. Tu operadora te asignará una dirección pública completamente nueva.
Pregunta a tu ISP. Algunos proveedores pueden asignarte una IP nueva si lo solicitas. Otros también ofrecen IP estáticas como complemento de pago.
¿Cómo encuentro mi dirección IP privada?
Tus dispositivos también tienen direcciones IP privadas, que solo existen dentro de tu red doméstica. Estas suelen empezar por 192.168. o 10., y los sitios web externos nunca tienen acceso a ellas.
Tu IP privada identifica a un dispositivo dentro de tu propia red. La necesitarás para, entre otras cosas, configurar una impresora, abrir puertos o dirigir la conexión de un dispositivo a otro.
Sigue estos pasos para localizar tu dirección IP privada:
Windows 10 y 11
Abre el menú Inicio y ve a Configuración > Red e Internet > Wi-Fi.
Conéctate a una red y, después, selecciona Información adicional en la parte derecha.
Ahí encontrarás tu dirección IP.
iOS y iPadOS
Abre Ajustes y toca en Wi-Fi.
Toca el icono de información que encontrarás junto a la red a la que estás conectado.
Tus direcciones IPv4 e IPv6 aparecerán ahí, así como la dirección de tu router.
Android
Abre Ajustes y toca en Conexiones o Red e internet, dependiendo del modelo de tu teléfono.
Haz clic en la red Wi-Fi a la que estás conectado.
Haz clic en el símbolo de engranaje que encontrarás al lado del nombre de la red.
Ahí encontrarás tu dirección IP.
Linux
Abre una terminal y ejecuta ip addr show. La IP privada aparece junto a inet en la interfaz que estés usando, normalmente wlan0 para Wi-Fi o eth0 para conexión por cable.
La geolocalización por IP no usa GPS, sino datos de enrutamiento de red. En la práctica, muestra el punto desde el que tu proveedor de internet enruta el tráfico, que muchas veces es un nodo regional situado en otra ciudad. A nivel de país suele acertar, pero la ciudad es más bien una aproximación, y en conexiones móviles o de empresa la precisión suele ser todavía menor.
¿Por qué mi dirección IP cambia constantemente?
La mayoría de conexiones domésticas usan direcciones dinámicas, lo que significa que tu ISP te asigna una dirección diferente periódicamente en lugar de fijarte una permanentemente. Para cambiarla, normalmente basta con reiniciar el router, esperar a que el ISP actualice la conexión o conectarte a otra red.
¿Mi dirección IP es igual en todos mis dispositivos?
Todos los dispositivos de tu red comparten la misma dirección IP pública, pero cada uno tiene su propia IP privada. Cuando cambias a datos móviles en teléfonos y tabletas, tu dispositivo deja la red Wi-Fi y obtiene una dirección pública diferente de tu operador.
¿Puede alguien hackear mi dispositivo si sabe mi dirección IP?
Por sí sola, no. Tu router suele bloquear las conexiones entrantes no solicitadas, así que no deja nada expuesto a lo que otros puedan conectarse. El riesgo más realista es que alguien vea tu ubicación aproximada o, en el caso de los gamers, que pueda lanzarte un ataque DDoS. Si has abierto algún puerto manualmente, eso sí es una excepción y conviene asegurarlo bien.
¿Puede alguien averiguar mi dirección física a partir de mi IP?
No. Una dirección IP identifica la red desde la que te conectas, no a un edificio concreto. Un detector de IP ofrece una aproximación general del área geográfica, pero no una ubicación exacta. El único que puede vincular esa IP con tu cuenta es tu proveedor de internet. Esa información no suele hacerse pública salvo por orden judicial o por una brecha de seguridad.