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¿Qué es una red privada virtual y cómo funciona?
Simon Migliano
Simon Migliano es un experto en VPN reconocido a nivel mundial. Ha probado cientos de VPN y sus investigaciones han sido publicadas en El País, 20 Minutos, Público y un largo etcétera. Leer biografía completa
En esta guía te explicamos qué es una red privada virtual, cómo funciona y para qué sirve realmente. También aclararemos qué puede hacer y qué no, para que al terminar puedas decidir si es la solución que necesitas.
Una red privada virtual (VPN) es una aplicación que cifra tu conexión a internet al crear un túnel seguro entre tu dispositivo y un servidor remoto antes de que accedas a una aplicación o página web concreta.
Cuando una VPN conecta tu dispositivo a un servidor remoto, la dirección IP pública de tu dispositivo cambia. Gracias a ello, los sitios web y aplicaciones que visitas no pueden ver tu ubicación digital real, sino la del servidor que estás usando.
Cambiar tu IP te permite esquivar los bloqueos geográficos de las plataformas de contenido y superar algunos de los cortafuegos de internet más sofisticados en países con altos niveles de censura. También oculta tu actividad de navegación a tu proveedor de internet (ISP) y a posibles intrusos.
Aunque hay diferentes tipos de VPN en el mercado, en esta guía nos centraremos en las VPN personales, es decir, las que cualquier usuario puede instalar fácilmente en su dispositivo.
Si te resulta más cómodo, también hemos preparado un vídeo corto para explicártelo de forma visual:
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VPN probadas
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¿Cómo funciona una VPN?
Como hemos explicado anteriormente, una VPN establece una conexión cifrada entre tu dispositivo y un servidor VPN remoto. Esta conexión segura recibe el nombre de túnel VPN.
Una vez te has conectado a un servidor VPN remoto, todos los datos que salen de tu dispositivo viajan a través de él. Después, el servidor VPN se encarga de transferirlos a la página web que deseas visitar, a la aplicación que quieres usar o a la red corporativa a la que intentas acceder de forma remota.
Por último, los datos procedentes de la página web o aplicación regresan a tu dispositivo siguiendo la misma ruta: primero se envían al servidor VPN y después pasan por el túnel VPN antes de llegar a tu dispositivo.
Este proceso se compone de cinco pasos clave, los cuales detallamos a continuación.
Las principales fases de una VPN
Establecimiento de la comunicación y autenticación
Cifrado
Encapsulación
Descifrado, reenvío y recifrado
Autenticación hash
Protocolos VPN y algoritmos criptográficos
En el funcionamiento de una VPN intervienen diferentes protocolos y algoritmos de cifrado, que pueden variar dependiendo de la VPN que estés usando y de cómo esté configurada.
Explicado de forma simple, el protocolo VPN determina cómo se forma el túnel VPN, mientras que el algoritmo criptográfico se encarga de cifrar los datos que viajan a través de dicho túnel.
Dependiendo del protocolo utilizado, las velocidades, capacidades y posibles vulnerabilidades de una VPN pueden variar significativamente. Todas las aplicaciones de calidad te permiten elegir entre diferentes protocolos en sus ajustes: los protocolos más seguros (no propietarios) son WireGuard y OpenVPN.
Para reforzar tu protección online, también te recomendamos usar protocolos VPN que estén configurados con Perfect Forward Secrecy (PFS).
El cifrado es el algoritmo que se utiliza para codificar y descodificar los datos. Normalmente, cada cifrado se asocia a una longitud de clave específica. En general, cuanto mayor es la longitud de la clave, más seguro es el cifrado.
Por ejemplo, AES-256 se considera más seguro que AES-128. Siempre que sea posible, recomendamos usar una VPN con cifrado AES o ChaCha20.
¿Qué puedes hacer con una VPN?
A día de hoy, la red sigue estando plagada de información falsa o confusa sobre las verdaderas capacidades de una VPN.
El nivel de desinformación es tal que muchos usuarios, sobre todo los principiantes, no tienen claro si una VPN es realmente la solución que necesitan.
Para arrojar luz sobre este complejo mundo, hemos enumerado los ocho principales beneficios de usar una VPN de calidad:
Proteger tu privacidad en internet
Una buena VPN oculta tu dirección IP y la sustituye por una anónima, lo que hace que para los sitios web sea mucho más difícil identificarte.
Una VPN también cifra tu tráfico de navegación web, de modo que tu proveedor de internet (ISP) no puede ver qué sitios web visitas ni qué aplicaciones usas.
Sin una VPN, tu ISP puede tener acceso a esa información y, si la normativa local lo permite o lo exige, también puede registrarla.
De hecho, en muchos países la ley obliga a los proveedores de internet a recopilar y conservar durante un tiempo la actividad online de sus usuarios.
Es el caso de países como Estados Unidos, Reino Unido, Australia y buena parte de Europa, donde las autoridades pueden solicitar acceso a esos datos cuando lo deseen.
Además, muchos de estos países también son miembros de alianzas de inteligencia internacionales como la de los Cinco Ojos, diseñada para recolectar y compartir datos de vigilancia a escala global.
Ver contenido geobloqueado
Servicios de streaming como Netflix y Prime Video tienen catálogos de contenido diferentes en cada país o territorio.
Estas plataformas usan tu dirección IP para determinar tu ubicación y así decidir qué contenido deben mostrarte.
Puedes usar una VPN para cambiar tu dirección IP por una de otro país. Esto te permite burlar las restricciones geográficas y desbloquear contenido ‘oculto’ en Netflix, Amazon Prime Video y muchas otras plataformas de contenido.
Descargar torrents anónimamente
Descargar archivos torrent sin una VPN puede ser peligroso, ya que tu dirección IP queda expuesta al resto de usuarios que participan en el enjambre de torrents.
Además, tu ISP puede ver todos los archivos que descargas y compartes. Si detecta una posible infracción de derechos de autor, puede colaborar con los titulares de los derechos y las autoridades para emitir avisos legales.
Las VPN protegen tu identidad y actividad online al descargar torrents cifrando tu tráfico P2P y ocultando tu dirección IP pública.
Esto evita que tu ISP, los titulares de derechos de autor y otros usuarios del enjambre vean lo que descargas o compartes.
Eludir la censura en internet
Los gobiernos autoritarios bloquean miles de páginas web para limitar el acceso de la población a la información.
Nuestras investigaciones revelan que estos cortes y bloqueos deliberados cuestan miles de millones a la economía mundial cada año.
China, por ejemplo, usa su infame “Gran cortafuegos chino” para vetar sitios web populares como Google, Facebook y YouTube.
Los ciudadanos y turistas que estén en países afectados por la censura digital pueden usar una VPN para eludir las restricciones de los sitios web y acceder a un internet más abierto.
Las VPN más efectivas para estas situaciones son aquellas que cuentan con tecnología de ofuscación VPN (stealth) avanzada. Este sistema hace que el tráfico de la VPN se parezca al de una conexión normal, lo que ayuda a esquivar los filtros de internet más sofisticados.
Reforzar tu seguridad en wifis públicos
Si bien la mayoría de redes wifi públicas son relativamente seguras, todavía existen riesgos, especialmente si te conectas a una red fraudulenta.
En este contexto, una VPN es una herramienta muy útil para reforzar tu seguridad en wifis públicos, ya que te protege frente a varias amenazas que están a la orden del día.
Gracias al cifrado, una VPN convierte tu tráfico en información ininteligible para terceros. Si un hacker intercepta tu conexión, lo único que verá es una secuencia de letras ininteligibles.
Algunos proveedores de internet (ISP) ralentizan deliberadamente tu conexión a internet para aliviar la congestión de la red en horas punta o, simplemente, para limitar el uso intensivo de datos. A esta práctica se la conoce como “bandwidth throttling” o limitación de ancho de banda.
Este tipo de recortes suele aplicarse cuando realizas actividades que consumen muchos datos, como descargar archivos grandes, ver contenido en streaming o jugar online.
Como una VPN cifra tu tráfico, tu ISP no puede ver con claridad qué estás haciendo en internet. Y, al no poder identificar esas actividades, le resulta mucho más difícil aplicar ese tipo de limitaciones.
Pagar menos en tus compras online
Algunos productos y servicios online cuestan menos en otros países. Muchos comercios digitales ajustan sus precios en función de la ubicación asociada a tu dirección IP.
Esto se nota especialmente en servicios de streaming (p. ej., Netflix) y en videojuegos que se venden a través de tiendas online como Steam.
Además, los impuestos que se aplican al finalizar la compra, ya sean estatales o nacionales, también pueden hacer que el precio cambie según desde dónde te conectes.
Con una VPN, puedes cambiar tu ubicación virtual en cuestión de segundos y, en muchos casos, acceder a precios más bajos.
Acceder a redes corporativas de forma remota
Por motivos de seguridad, muchas redes corporativas solo permiten el acceso desde direcciones IP autorizadas.
Si en casa tienes una IP dinámica que cambia con frecuencia, o viajas a menudo, tendrás que pedir al administrador de la red que añada tu nueva IP una y otra vez.
Algunas VPN ofrecen direcciones IP dedicadas, es decir, IP exclusivas para ti que no se comparten con otros usuarios.
Aunque suelen tener un coste adicional, te permiten mantener siempre la misma IP estés donde estés y acceder sin problemas a los servicios que solo aceptan direcciones autorizadas.
¿Qué cosas no puede hacer una VPN?
A estas alturas, seguramente ya te haya quedado claro que usar una VPN hace que tu actividad online sea mucho más privada que navegar sin una. Aun así, conviene no confundir privacidad con anonimato total: una VPN no te vuelve completamente invisible en internet.
Cifrar tus datos y ocultar tu dirección IP supone una ventaja importante, pero no es la única vía mediante la cual empresas, gobiernos o terceros pueden llegar a identificarte cuando navegas por la red.
Una red privada virtual no te protege de:
Cookies y rastreadores. Las cookies y los rastreadores web son pequeños archivos que usan los sitios web y anunciantes para adaptar sus servicios a cada usuario. Estos almacenan información —como tu nombre, tu género, tu ubicación y tus hábitos de navegación— que puede usarse para identificarte incluso si usas una VPN.
Malware/phishing. Aunque algunas VPN integran bloqueadores de URL maliciosas, rastreadores y anuncios peligrosos, no ofrecen una protección completa frente a estafas de phishing y malware como sí hace un antivirus.
Huella digital de tu navegador. Tu dispositivo proporciona información detallada sobre tu sistema operativo, navegador y hardware a los sitios web que visitas. La combinación de estos elementos forma una ‘huella digital’ única que puede usarse para rastrearte e identificarte.
Huella digital de tu tráfico. Cuando usas una VPN, tu ISP puede seguir viendo que estás enviando datos desde tu dispositivo a un servidor VPN, aunque no puede ver el contenido ni el destino de esos datos. En algunos casos es posible saber qué tipo de datos se están transmitiendo (p. ej., navegación web, streaming, P2P) analizando su ritmo y densidad. A esto se le conoce como “traffic fingerprinting” o identificación por patrones de tráfico.
Monitorización de tus cuentas. Si estás conectado a tus cuentas personales (como Facebook o Google) mientras navegas por internet, de poco sirve que uses una VPN. Estas compañías podrán monitorizar tu actividad y usarla para crear un perfil de ti.
En nuestra guía sobre mejores navegadores privados encontrarás varias formas de proteger tu privacidad y tu actividad de navegación frente al rastreo, más allá de usar una VPN.
Y si lo que buscas es el mayor nivel de anonimato posible, puede que te interese el navegador Tor. Eso sí, Tor funciona de manera distinta a una VPN y no todo son ventajas.
Recursos útiles
Si aún tienes más preguntas sobre las VPN, puedes encontrar más información en las siguientes guías: